El objetivo de este blog es la discusión libre de temas económicos, sociales y políticos.
jueves, 14 de enero de 2016
viernes, 27 de marzo de 2015
Entrevista a Thomas Piketty
Thomas Piketty es un
economista sui generis. No sólo es uno de los estudiosos más avezados de la
distribución de la riqueza en el mundo en el siglo XXI, sino que también es un
economista que se apoya en las obras de ficción de escritores como Honoré de Balzac,
Jane Austen y Carlos Fuentes, para entender y dar a entender a sus lectores, de
manera más sencilla, temas cruciales como la lucha de clases, la pobreza, el
poder del dinero, las desigualdades económicas, los patrones de acumulación de
riqueza y una base de datos económicas única en su tipo.
Su mirada es amplia; él
querría conocer los datos fiscales de todos los países para ver la equidad en
la riqueza a nivel mundial. Ha conformado una base de datos económicos de más
de 20 países sobre la que se sustenta El
capital en el siglo XXI, el libro con el que ha alcanzado altas ventas en
Europa y Estados Unidos y que lo trajo a México la semana pasada para
participar en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y señalar que en
la política fiscal de nuestro país hay demasiada opacidad y que los ciudadanos
deben exigir mayor transparencia.
El economista francés
que en 2012 fue nombrado por la revista Foreign
Policy como uno de los “100
pensadores globales más influyentes” y que en 2013 recibió el premio Yrjö
Jahnsson de la European Economic Association que se otorga cada dos años a un
economista europeo menor de 45 años, ha dedicado más de 15 años a conformar una
base de datos fiscales de naciones desarrolladas como Alemania, Canadá, Estados
Unidos, Francia, Japón, Reino Unido y Suecia.
En su visita a
Guadalajara, Piketty dijo que México necesita una política tributaria más
progresiva con tasas más altas para la gente más rica y que se requiere reducir
los impuestos en consumo a la clase media. En entrevista exclusiva con Confabulario, el famoso autor
del libro que el mes pasado ha puesto a circular en español el Fondo de Cultura
Económica en Argentina, Colombia, España y México, dijo que El capital de Karl Marx es más difícil de leer,
pero El capital en el siglo
XXI es más sencillo: “Es un
libro de historia más que de economía, una revisión de lo que sucedió en los
últimos tres siglos, contiene muchos datos históricos. Con medio siglo de
experiencia he tratado de ofrecer una visión y evidencia histórica para
entender los retos económicos que tenemos hacia el futuro”.
—Dice usted que la
situación actual es semejante a la del siglo XIX. Los ricos son más ricos y su
riqueza crece más rápido, ¿no significa eso un retroceso?
—Sin duda, estamos en
una situación mucho mejor que en el siglo XIX. Los estándares de vida han
mejorado, pero necesitamos avanzar en términos democráticos para evitar que las
recesiones y crisis económicas. Algo que sí es igual al XIX es que todavía hay
un gran desigualdad económica, a pesar de los beneficios que nos ha dado la
globalización. Esa ha sido una preocupación de los economistas en el XIX y
también la tenemos los del XXI. Esto para nada significa que tenga que acabarse
la propiedad privada o el capitalismo, pero hay que hacer algo por el bien
común.
—¿Qué hace falta?
—La transparencia es
fundamental. Si las sociedades no tienen transparencia y más información sobre
la economía, es muy difícil confiar en los gobiernos. Si queremos que la clase
media pague para tener acceso a servicios es importante convencerlos de que los
ricos tienen que pagar más impuestos que ellos. También es necesario que haya
más eficiencia en la gestión de los gobiernos. En América Latina es muy
complicado tener acceso a los datos fiscales, así que no podemos saber cómo se
desenvuelven los diferentes grupos sociales en términos económicos.
—Aun cuando el libro
incluye una amplia base de datos, el mundo es sumamente diverso.
—Cada país tiene
diferentes problemas que resolver. En cierta manera, intento tener un
nacionalismo intelectual. Por supuesto, los problemas de México y de Francia
son muy distintos y los tenemos que resolver de manera específica, pero siempre
hay mucho que aprender al mirar ejemplos de otros países. Tenemos que encontrar
mejores soluciones con base en una revisión histórica y comparaciones
internacionales como las que yo proveo en este libro.
—¿Qué puede hacer el
ciudadano común y corriente para ayudar a enfrentar las diferencias entre ricos
y pobres?
—No hay que dejar los problemas
económicos a los economistas porque le pertenecen a todos. A menudo los
economistas pretenden que la ciencia es muy sofisticada. Eso no es cierto. Al
mismo tiempo, es muy cómodo para los ciudadanos decir “no entiendo”, “no tengo
ninguna opinión”, pero no puede ser así. Para tener un mejor gobierno se
requiere entender que la situación es de todos, ejercer presión y participar en
la elección de los gobernantes, exigir una mejor política fiscal, para lo cual
se necesita ir más allá de los aspectos técnicos de la economía. Esto hará que
los ciudadanos normales se unan a las políticas económicas de gobierno. Con
este libro intento hacer una democratización de estos tópicos.
—¿Este podría ser el
momento del cambio, de alcanzar en lo posible la igualdad económica?
—Vivimos en un momento
en que podemos lograr que la pobreza desaparezca. Hay un alto desarrollo
tecnológico y podemos utilizarlo para erradicar la pobreza, pero también esta
época tiene una desigualdad tremenda y los productos internos brutos son muy
diferentes. México es un muy buen ejemplo: hay millones de pobres, pero también
tienen al hombre más rico de todo el mundo; así es nuestra época. Necesitamos
encontrar un balance.
—¿Quiénes deberían de
ser los lectores de su libro?
—La gente normal. No
escribes un libro para los políticos, sino para todos los que leen. Si los
políticos leen libros está perfecto, pero no creo que los políticos lean
libros. Lo fundamental para mí es que el debate político sea democrático y que
la opinión pública se involucre en estos temas.
—En México hay graves
problemas de educación…
—México tiene que
alcanzar a otros países desarrollados, pero también debe luchar con la
desigualdad y esto requiere inversiones más igualitarias y que involucren a toda
la gente. Sólo esto va a reducir la desigualdad. La educación es muy
importante, el mercado laboral también, pero el sistema fiscal en México es muy
desigual y tiene muchas aristas que fallan: hace que la clase media pague
demasiados impuestos y la clase alta no pague tantos impuestos como debería.
Hoy en día la clase media paga un impuesto muy alto por la luz o al hacer las
compras, pero si tienes una herencia de millones de pesos no pagas ningún
impuesto; esto genera un enorme boquete económico. Todas estas políticas tienen
que ser mejoradas y así se traerá un mayor equilibrio.
—Usted cita obras de
Balzac, de Austen, de Carlos Fuentes. ¿La literatura es una herramienta para
entender las desigualdades económicas?
—Las novelas son un
medio muy poderoso. Tiene menos poder un escritor de economía que un escritor
de ficción. Las novelas dan diferentes perspectivas, ayudan a comprender la
política económica en general: el trabajo, las diferentes relaciones entre los
trabajadores. Carlos Fuentes me ha ayudado a entender la situación económica en
México: él trató la diferencia de clases y el poder de los políticos. Esto es
parte de mi perspectiva, es parte de la dinámica de la desigualdad: el saber
cómo las políticas se deciden a través de las instituciones y que muchas veces
no son colectivas.
—¿Cómo le sienta el
éxito?
—Me hace muy feliz que
mucha gente lea libros a los que usualmente no se acerca porque son muy
extensos, con muchos cuadros económicos. El hecho de que se entienda me
complace mucho; parte del éxito del libro viene de que lo lee más y más gente
que quiere generar su propia opinión para no dejar las decisiones ni las
opiniones a los economistas. El libro hace la economía más accesible y da una
perspectiva económica para que la gente entienda. Espero que quienes lo lean en
México tengan muchos debates y discusiones sobre el tema.
Fuente: Confabulario segunda época del
Universal.
martes, 14 de octubre de 2014
Premio Nobel de economía 2014 para Jean Tirole
El economista francés Jean Tirole de la Universidad de Toulouse en Francia, fue galardonado con el premio nobel de economía 2014 por sus investigaciones sobre la regulación del mercado. La Real Academia Sueca de Ciencias en su página Web señala lo siguiente.
En particular, sus ideas sobre la forma de regular las industrias dominadas por una sola gran empresa, están ayudando a producir estrategias para prevenir que algunas empresas, por ejemplo, tengan gran participación en el mercado de buscadores de Internet y se comporten como monopolios.
Para aquellos lectores que deseen un mejor acercamiento en la investigación de Jean Tirole, pueden consultar el siguiente enlace: http://idei.fr/vitae.php?i=3
Jean Tirole es uno de los economistas más influyentes de nuestro tiempo. Ha hecho importantes contribuciones a la investigación teórica en una serie de áreas, pero sobre todo ha estudiado la manera de entender y regular las empresas de firmas poderosas.
Muchas firmas están dominadas por un mínimo número de grandes empresas o por un monopolio. Estas empresas no están reguladas y los mercados producen resultados socialmente inaceptables, promoviendo precios más altos que los calculados en los costes. También hay empresas improductivas que sobreviven por medio del bloqueo a la entrada de nuevos competidores.
Desde mediados de la década de 1980 y en adelante, Jean Tirole, ha impulsado nuevas ideas a la investigación sobre los fallos de mercado. Tirole analiza las empresas con poder de mercado, proponiendo una teoría unificada con fuerte influencia en cuestiones centrales de política: ¿cómo deben los estados regular respecto a fusiones o cárteles de firmas? ¿cómo el estado debe regular los monopolios?
Anteriormente, investigadores y políticos buscaron principios generales para regular todas las industrias. Ellos defendían reglas de política, como, la limitación de los precios monopolistas y la prohibición de la cooperación entre competidores; al mismo tiempo que se permitía la cooperación entre empresas con diferentes posiciones en la cadena de valor.
Tirole demostró teóricamente que estas reglas pueden funcionar bien en ciertas condiciones, pero causaban más daño que beneficio a la comunidad. Los precios máximos que pueden ofrecer las empresas dominantes son gran motivo para reducir costos - una cosa positiva para la sociedad - pero también, permiten ganancias excesivas - algo malo para la sociedad.
La cooperación para la fijación de los precios dentro de un mercado suele ser perjudicial, pero la cooperación en materia de patentes, puede beneficiar a todos. La fusión de una empresa y su proveedor, no solo puede fomentar la innovación, sino que también crea una falsa expectativa de la competencia. Por ello, la mejor regulación o la política de competencia debe adaptarse cuidadosamente a las condiciones específicas de cada industria.
En una serie de artículos y libros, Jean Tirole ha presentado un marco general para el diseño de dichas políticas, que se aplican a un conjunto de industrias diversas, desde las telecomunicaciones hasta la banca. Sobre la base de estos nuevos conocimientos, los gobiernos pueden promover que las grandes empresas sean más productivas y, al mismo tiempo, evitar que causen daño tanto a los competidores como a los clientes.A diferencia de otros autores, como Engle y Granger (2003) o Hansen (2013), quien ganó el premio por el desarrollo de nuevos métodos econométricos, poco ortodoxos; se puede entender fácilmente, la investigación de Tirole, la cual tiene implicaciones directas en cuestiones de política económica.
En particular, sus ideas sobre la forma de regular las industrias dominadas por una sola gran empresa, están ayudando a producir estrategias para prevenir que algunas empresas, por ejemplo, tengan gran participación en el mercado de buscadores de Internet y se comporten como monopolios.
Para aquellos lectores que deseen un mejor acercamiento en la investigación de Jean Tirole, pueden consultar el siguiente enlace: http://idei.fr/vitae.php?i=3
jueves, 2 de octubre de 2014
Poder y Abundancia por O´Rourke y Findlay (2009)El comercio, la guerra y la
economía mundial en el segundo milenio
La siguiente reseña se
refiere a un libro que estuve estudiando durante una estancia de investigación
que realice en el colegio mexiquense en 2013.
El comercio internacional ha dado forma al mundo moderno, sin
embargo hasta ahora ningún libro que explore la historia de la economía
internacional desde sus inicios hasta la época actual ha estado disponible
para los economistas y los lectores en general.
Poder y abundancia llena
este vacío, proporcionando una historia
completa del comercio mundial y el desarrollo del último milenio.
Ronald Findlay y Kevin O'Rourke examinan las tendencias
cíclicas de la globalización y la desglobalización mundial en el último milenio, a través de causas tecnológicas y
políticas de largo plazo.
Estos autores también
muestran cómo la expansión y la
contracción de la economía mundial se ha vinculado directamente a partir
de la interacción de dos factores: el comercio y la geopolítica, donde en el
muy largo plazo la guerra y la paz han sido aspectos determinantes del comercio
internacional.
Findlay y O'Rourke demuestran las estrechas interrelaciones
entre el comercio y la guerra, la interdependencia de las diferentes regiones
del mundo y el papel fundamental que estos factores tienen en la explicación
del crecimiento económico moderno.
Poder y abundancia es una lectura obligada para quien esté
interesado en adentrarse en los orígenes de la economía internacional actual,
conocer las fuerzas que la definen y entender los desafíos económico-políticos
que enfrentaran los tomadores de decisiones en el siglo XXI.
Para un mayor acercamiento en estos temas, puede
consultar.
Power
and Plenty: Trade, War, and the World Economy in the Second Millennium
Ronald Findlay & Kevin H. O'Rourke
e-Book ISBN: 9781400831883
viernes, 21 de octubre de 2011
El Premio Nobel de Economía 2011 para los académicos estadounidenses Sargent y Sims
Los economistas Thomas Sargent y Christopher Sims han sido galardonados con el Nobel de Economía 2011 por sus estudios sobre cómo en base a datos empíricos se afectan las decisiones políticas en la macroeconomía, un tema muy presente en la actualidad por el debate en torno a qué pueden hacer las administraciones para superar la crisis de las grandes potencias desarrolladas.
Sargent, nacido en 1943 en Pasadena, ejerce en la Universidad de Nueva York mientras Sims, que nació en 1942 en Washington, trabaja en la Universidad de Princeton. Entre los dos tendrán que repartirse el premio de 10 millones de coronas suecas, alrededor de 1,1 millones de euros- que la Academia Real sueca concede a los ganadores, que aunque nunca han trabajado juntos, han desarrollado todo un un campo de investigación.
El economista Sims, que ha asegurado que no se esperaba el premio "en absoluto", ha destacado que los "métodos" desarrollados por su colega Sargent y por él "son esenciales para encontrar la salida a este lío", en referencia a la crisis económica.
Una familia está estudiando cambiar de casa, pero hay expectativas de que el banco central de turno va a subir las tasas de interés en breve. Entonces, ¿en qué grado afecta esta previsión a la decisión que vaya a tomar la familia y en qué medida el banco central tendrá en cuenta las decisiones de las familias y empresas para decidir su tipo de política? Esta es la pregunta a la que da respuesta Sargent a partir de un modelo matemático creado en base a datos históricos y en el que cobran especial importancia las expectativas como generador de los cambios.
La clave de los estudios del profesor de Nueva York es que ha sabido identificar la relación recíproca entre las decisiones políticas y los factores imprevistos de forma empírica recurriendo a datos históricos. Esto es vital ante la imposibilidad de realizar experimentos controlados, ya que no se pueden establecer al azar las decisiones que tomarán los Gobiernos en un futuro.
Pero, ¿qué pasa cuando no se tienen a mano los datos necesarios para completar el modelo o no están disponibles?. Ahí entran en juego los trabajos de Sims. Este economista destaca por haber creado en 1980 un sistema capaz de identificar los acontecimientos o shocks fundamentales, que son los que suceden de forma independiente al resto, de aquellos que vienen derivados de un shock previo. Por ejemplo, cuando un banco central modifica los tipos de interés por decisión propia o para hacer frente a un repunte en la inflación o un auge del paro.
Aunque ambos factores se retroalimentan mutuamente por aquello de las expectativas, tal y como los dos premiados destacan tanto por lo que respecta a generar efectos imprevistos como en la toma de decisiones sobre política económica.
Aunque no han trabajado solos en este tema. "Cualquiera que consiga el premio Nobel tiene que sentirse un poco avergonzado de haber sido elegido cuando hay tantas personas que han contribuido", ha admitido Sims.
Sargent, nacido en 1943 en Pasadena, ejerce en la Universidad de Nueva York mientras Sims, que nació en 1942 en Washington, trabaja en la Universidad de Princeton. Entre los dos tendrán que repartirse el premio de 10 millones de coronas suecas, alrededor de 1,1 millones de euros- que la Academia Real sueca concede a los ganadores, que aunque nunca han trabajado juntos, han desarrollado todo un un campo de investigación.
El economista Sims, que ha asegurado que no se esperaba el premio "en absoluto", ha destacado que los "métodos" desarrollados por su colega Sargent y por él "son esenciales para encontrar la salida a este lío", en referencia a la crisis económica.
Una familia está estudiando cambiar de casa, pero hay expectativas de que el banco central de turno va a subir las tasas de interés en breve. Entonces, ¿en qué grado afecta esta previsión a la decisión que vaya a tomar la familia y en qué medida el banco central tendrá en cuenta las decisiones de las familias y empresas para decidir su tipo de política? Esta es la pregunta a la que da respuesta Sargent a partir de un modelo matemático creado en base a datos históricos y en el que cobran especial importancia las expectativas como generador de los cambios.
La clave de los estudios del profesor de Nueva York es que ha sabido identificar la relación recíproca entre las decisiones políticas y los factores imprevistos de forma empírica recurriendo a datos históricos. Esto es vital ante la imposibilidad de realizar experimentos controlados, ya que no se pueden establecer al azar las decisiones que tomarán los Gobiernos en un futuro.
Pero, ¿qué pasa cuando no se tienen a mano los datos necesarios para completar el modelo o no están disponibles?. Ahí entran en juego los trabajos de Sims. Este economista destaca por haber creado en 1980 un sistema capaz de identificar los acontecimientos o shocks fundamentales, que son los que suceden de forma independiente al resto, de aquellos que vienen derivados de un shock previo. Por ejemplo, cuando un banco central modifica los tipos de interés por decisión propia o para hacer frente a un repunte en la inflación o un auge del paro.
Las herramientas estadísticas creadas por Sims son fundamentales para que las autoridades monetarias tomen hoy en día sus decisiones sobre los tipos de interés y sirven de base a los ministerios de Economía para calcular el impacto que tendrán los recortes de gasto o aumentos en la inversión pública con vistas a reactivar el crecimiento.
Según explica la Real Academia sueca, el sistema económico actual se ve condicionado por dos tipos de elementos: unos imprevistos, como un rápido encarecimiento del petróleo, la decisión de un determinado banco central de subir los tipos de interés o un descenso súbito en el consumo de los hogares. Al mismo tiempo, la economía también se ve afectada por decisiones realizadas a más largo plazo como las derivadas de una política de austeridad o aquellas que surgen de la necesidad de atajar las presiones inflacionistas.
Aunque ambos factores se retroalimentan mutuamente por aquello de las expectativas, tal y como los dos premiados destacan tanto por lo que respecta a generar efectos imprevistos como en la toma de decisiones sobre política económica.
"Una de las principales tareas de la investigación económica es comprender como estos factores imprevistos y la política afectan a las variables macroeconómicas -inflación y Producto Interior Bruto, principalmente- en el corto y largo plazo", argumenta el comunicado. También resalta que las contribuciones de Sargent y Sims a estos efectos son "indispensables" y que sin ellos no se entendería la investigación macroeconómica moderna.
Aunque no han trabajado solos en este tema. "Cualquiera que consiga el premio Nobel tiene que sentirse un poco avergonzado de haber sido elegido cuando hay tantas personas que han contribuido", ha admitido Sims.
Fuente: El País, Madrid
20102011
jueves, 16 de junio de 2011
El Polémico Gary Becker
En una entrevista reciente para el encuentro empresarial de Enade, el destacado premio nobel de economía, habla de capital humano, libre mercado y legalización de drogas.
Gary Becker a sus 77 años está muy consciente de todo lo que dice, siendo uno de los académicos más respetados en Estados Unidos y el mundo. Cuando Becker analiza el tema feroz del crimen asociado a la droga, no tiene reparos en afirmar que la única salida posible es la legalización. Becker llega a esa conclusión no por mera “corazonada”, sino por la capacidad de análisis, estudio, creatividad e inteligencia que le valió el premio Nobel de Economía en 1992.
Tal vez haya influido que Becker vivió en Chicago, ciudad fuertemente marcada por la prohibición del licor en los años 30 y que produjo las feroces mafias que se recuerdan hasta hoy, además obviamente, de que no puede negar el alma mater libertaria de la Universidad de Chicago, donde fue alumno de profesores de la talla de Milton Friedman y Theodore Schulz mientras hacía el doctorado en economía y donde imparte clases hasta hoy.
En sus comienzos, el trabajo de Becker sufrió la resistencia de los economistas más tradicionales por que abordaba temas que hasta entonces eran propios de la psicología y la sociología. De hecho, él mismo llegó a decir que “durante treinta años no fui percibido como un verdadero economista”. Sin embargo, con el tiempo –y principalmente gracias a los economistas más jóvenes– sus análisis comenzaron a entusiasmar a muchos. El tema del capital humano, resumido en un libro con ese nombre que se publicó en 1964 y que es un clásico en economía, sugiere que una fuerza de trabajo bien entrenada es un activo importante para un país, por que la capacitación de los trabajadores aumenta la capacidad productiva de la fuerza laboral. Asimismo, recomendó la eliminación del salario mínimo para incentivar la contratación de un mayor número de desempleados.
Lo que busca mostrar Becker es que la racionalidad económica se aplica a todos los comportamientos de las personas y de ahí que muchas de sus investigaciones causen polémica. Su trabajo sobre la legalización de las drogas, o su propuesta de vender el derecho a inmigrar mediante la subasta de visas o permisos de trabajo, son ejemplos de una mirada absolutamente libre de prejuicios a la hora de aplicar el mercado.
Sin egos de por medio, en esta entrevista habló del modelo, de la desigualdad, de la educación y también de cómo las recetas de hace treinta años aún están vigentes.
Desigualdad y educación
-¿Qué es más grave: la brecha entre ricos y pobres, o que los pobres no tengan lo suficiente para vivir con dignidad?
-Creo que lo más importante es el nivel de ingreso de la gente más pobre. Los intelectuales siempre se preocupan más por el tema de la brecha, pero a los necesitados les inquieta mucho más saber de cuánto dinero dispondrán para comprar comida y realizar otras actividades. Por eso el desafío es proyectar un aumento en el ingreso de las personas que menos ganan. Sin embargo, pienso que dentro de una política de largo plazo lo más importante es entregar mayores recursos destinados a mejorar la calidad de educación de esas personas, porque esa es la fórmula para aumentar sus ingresos.
-El tema de la desigualdad se ha instalado muy fuerte en Chile y también en el resto de América latina. ¿Cree que tiene que ver con un mayor desarrollo o hay también factores políticos que inciden?
-Si las diferencias entre ricos y pobres aumentan porque hay más personas que están siendo educadas, o incluso porque ellos han logrado desarrollar mayores habilidades y destrezas de las que disponían anteriormente, eso tiene un buen efecto general en la reducción de la brecha. Las personas que reciben más y mejor educación entregan un retorno mucho más alto dentro de esa inversión. El problema es cuando hay mucha demanda en educación y no hay manera de satisfacerla y aquí entra también el tema de la calidad. Es obvio que este tipo de discusiones son propias de países que aspiran al desarrollo.
-¿En países en vías de desarrollo y con porcentajes todavía altos de pobreza, es aconsejable renunciar a ciertos derechos y obligaciones, por ejemplo en materias laborales o de protección al medio ambiente, hasta alcanzar un mayor crecimiento?
-En general los países más pobres son los que menos han podido desarrollar las regulaciones en este tipo de temas, ya que por lógica no pueden aspirar a proteger el medio ambiente como lo haría un país rico. Mientras más regulaciones se imponen a los países pobres, sobre todo en restricciones relativas al mercado laboral, más se perjudica a los que menos tienen.
-¿Cree que la educación es el tema más importante para el desarrollo de los países?
-Está dentro de los temas más importantes, pero no es la única cuestión clave, porque también pesa mucho lo que los gobiernos hacen o dejan de hacer, el tipo de políticas que implementan en sus programas. Dicho eso, está claro que la educación es crucial y no cualquier educación, es decir, ya no basta con que todos se eduquen algo, sino que hay que subir el nivel. No es bueno para un país tener un pequeño número de personas accediendo a una buena educación, porque si el objetivo es el desarrollo económico del país en general, la meta debería ser dar una buena educación de base para todos y esto es algo totalmente alcanzable.
-¿Cuánto tiempo le lleva a un país ver resultados concretos del cambio en educación?
-La realidad es que se pueden ver algunos resultados entre los cinco y los diez años. La educación es una inversión de largo plazo, es como construir una represa para retener agua y luego empezar un proyecto energético. Además, hay que invertir en educación desde los primeros años y no se trata de un plan inalterable, ya que debe mejorarse constantemente.
-¿Qué opina sobre la discusión entre educación pública versus la privada?
-Sólo el 10% de los estudiantes de Estados Unidos asisten a escuelas privadas, el resto estudia en las escuelas públicas y creo que no hay que centrar la discusión en si unas son mejores que las otras. El hecho es que las necesitamos a ambas, principalmente porque la competencia entre la educación pública y la privada mejora la calidad de todos los colegios, pero sobre todo la de los públicos, que es donde se educa la mayoría de la población. La gente rica siempre va a encontrar buenos colegios, y eso está perfecto. Pero cuando se habla de políticas educacionales se debe pensar en ayudar más a la gente pobre.
El modelo de libre mercado
-¿Cree que el modelo de libre mercado es a estas alturas una verdad instalada en el mundo?
-He viajado por casi todo el mundo y no veo ningún cuestionamiento sobre el modelo. Por cerca de 40 años, el 40% de la población mundial intentó otros modelos, y estos claramente no funcionaron, cosa que los propios socialistas y comunistas reconocieron. Los países que vienen de otras matrices fracasadas se están moviendo hacia el libre mercado, puede que con cierta oposición de algunos sectores, pero con una gran presión general por ir hacia delante. En China, por ejemplo, en algunas materias existe un mercado laboral mucho más libre que el de Estados Unidos. Lógicamente se debe adaptar a la cultura de cada sociedad, pero básicamente el modelo del libre mercado ha funcionado en casi todos los países.
-¿Cuánto Estado es tolerable en un sistema de libre mercado?
-No es fácil determinar una regla y decir cuánto, pero si hablamos de economías donde el Estado regula el mercado y aplica control de precios, no se puede hablar de un modelo de libre mercado. Tanto el World Economic Forum, como algunas fundaciones en Estados Unidos hacen análisis sobre el grado de competitividad de las economías de libre mercado en el mundo y destacan hacia dónde está inclinada la balanza, no se trata del todo o nada. En la cima están países como Estados Unidos, Hong Kong, Suiza o Singapur, y Chile está muy bien. Mientras que otros países están en la parte inferior de la lista, como Afganistán, Egipto, la mayoría de Africa, e incluso China.
-¿Cómo define el modelo chino?
-China se está moviendo hacia el modelo de libre mercado, pero aún no está ahí. Está también el tema político, porque se trata de un partido-nación, pero está bastante más democrático que cuando lo visité en 1981. La gente tiene hoy mucho menos temor de hablar.
-¿Cree que China reemplazará la hegemonía económica de Estados Unidos en la economía global?
-Hace 15 años se hablaba de que Japón reemplazaría a Estados Unidos, pero eso no sucedió. Es mucho más fácil para un país realmente pobre y con malas políticas crecer rápidamente, y China aún no es un país rico, sino un país pobre. Cuando un país se transforma en rico es cuando viene lo duro, ahí los detalles del sistema son los que afloran. Es difícil emitir este juicio.
Crimen y droga
Oír a Gary Becker hablando a favor de la legalización de las drogas es toda una experiencia. Con matrices y modelos matemáticos, cuadros explicativos y un acabado análisis económico, Becker explicó a un reducido número de invitados a un taller privado en Libertad y Desarrollo, que la única manera de combatir las drogas es legalizándolas y fijando un alto impuesto a su consumo y a los productores. Esta política, a su juicio, es mucho más eficiente que continuar prohibiendo su uso.
Becker parte estableciendo el hecho de que el 40 por ciento de los presos en cárceles federales de Estados Unidos están ahí bajo un cargo relacionado con drogas, a lo que hay que agregar la contundente y casi inapelable realidad entre la estrecha relación entre crimen y drogas. Para el Nobel de economía casi todas las drogas ilegales siguen siendo populares y siguen estando disponibles independientemente de sus precios. Legalizar el consumo eliminaría el grueso de las ganancias y la corrupción del narcotráfico.
Prueba de ello, dice Becker, es que cuando se revocó la Ley Seca en Chicago, en poco tiempo se limpió la industria licorera. La droga legalizada inhibe el narcotráfico y si bien se podría producir una disminución en el precio, se puede controlar la venta a menores a través de duros castigos, y limitando el número de locales donde se pueda comprar. El planteamiento central de Becker se basa en el hecho que desde el presidente Nixon en adelante, todos los mandatarios de Estados Unidos han anunciado una batalla frontal contra las drogas, con castigos enormes y cifras millonarias destinadas a atacar el tráfico y el consumo. Sin embargo, nadie ha logrado terminar con el flagelo, ni siquiera disminuir el consumo, aun cuando en ese país se gastan 40 mil millones de dólares al año en el combate a la droga.
-¿Si se aplica la lógica económica de los incentivos, cómo se combate el hecho de que una persona pobre puede ganar cien veces más en el mercado de la droga que con cualquier trabajo honesto poco calificado?
-Es muy difícil y por eso digo que el problema está en el tipo de políticas que se aplican en general respecto al tema. Por un lado se puede legalizar la droga y quitarle así a los productores y a los traficantes la enorme recompensa que obtienen con su venta, que es la postura que me identifica. Lo otro es seguir insistiendo con la prohibición y los castigos duros a los narcotraficantes, que no ha probado ser efectivo.
Fuente: http://www.capital.cl/
lunes, 25 de abril de 2011
El Nuevo Norte: Una Prospectiva Hacia el 2050
Actualmente existe una nueva generación de geógrafos preocupados por aspectos sociales, económicos políticos y ambientales. En este sentido una pregunta fundamental que se formula es ¿Qué clase de mundo tendremos dentro de 40 años?
Dar sentido a la globalización de la economía y al medio ambiente son aspectos tan relevantes hoy en día, como lo fue el que desarrollaron los cartógrafos en la edad media.
Larry Smith en "El mundo en el 2050" con cierta habilidad literaria nos muestra el poder de la nueva geografía.
Smith propone cuatro fuerzas mundiales que darán forma a las próximas décadas. La primer fuerza se refiere a la creciente demanda humana por un lado y por el otro a la disminución de los recursos mundiales: agua, aceite y alimentos.
En segundo término analiza el tema de la demografía, donde se espera con interés el fin de la "transición demográfica" y el final del crecimiento de la población, cuestionando ¿qué tan cerca se encuentra el estado estable?
En tercer término Smith propone a la propia globalización y por último la cuarta fuerza, el cambio climático, de perspectiva sombría.
Para un mayor acercamiento a esta literatura se recomienda consultar el enlace.
http://owni.eu/2010/12/03/the-new-north/
Fuente: http://owni.eu/
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